Testimonios

PAULA OTERO

Argentina, La Ruta del Huipil Enero 2019

En los últimos años he empezado ha viajar por diferentes lugares, no con fines exclusivamente turísticos, sino con la idea de conocer en mayor profundidad las actividades artesanales, principalmente relacionados con los hilados y los textiles.

Cuando surgió la oportunidad de conocer Guatemala a través de La Ruta del Huipil, no lo dude y me sume a la propuesta.

Guatemala es un país donde los colores explotan y vibran como nunca vi en otro lado. Empezamos el viaje por la hermosa ciudad de Antigua, donde uno se adentra a las tradiciones y como era la ciudad en la época colonial. Recorrer sus iglesias, y monumentos es parte de los recorridos que cualquier turista puede hacer, pero conocer su Mercado y perderse por sus pasillos fue una experiencia hermosa.

El viaje sigue con destino al Lago Atlitan, donde todos los pueblos que lo rodean tienen sus propias características que los distinguen y los hacen únicos: Panajachel, San Juan La Laguna, Santa Catarina de Palopo, Santiago entre otros, son un descubrimiento.

 

El viaje a través del lago es una hermosa experiencia, ya que todo el paisaje que lo rodea alimenta en espíritu. Una vez que se atraca en los puertos, empieza en recorrido por cada uno de ellos, donde uno va descubriendo las diferentes artesanías que se desarrollan. Asi que uno mira y aprende, no solo mirando sino también haciendo. Ya que diferentes artesanos, explican su “arte” desde el hilado, el teñido de las fibras con tintes naturales, el bordado y el tejido en telar de cintura de la base de los huipiles.

Pero no todo termina ahí, ya que cada pueblo tiene su encanto, sus colores, y sus actividades como cultivo de café y chocolate.

Una mención aparte es la visita al Mercado de Chichicastenango, ya que estimula todos los sentidos, y permite captar la esencia de Guatemala.

De la mano de Juanita, experta conocedora y vecina de “Chichi”, como lo llaman los locales, se recorre todos los rincones del Mercado y también su interesante cementerio. Esto hace que uno se enamore de Guatemala y siempre quiera volver.

La ruta del Huipil es una experiencia para todo aquel que quiera conocer Guatemala y sus artesanías…a partir de sus artesanos.

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OLGA COVACEVIC

Los Andes, Chile - La Ruta del Huipil Octubre 2021 

Fui a La Ruta del Huipil en octubre del 2021, en plena segunda ola de la pandemia. 

Cuando vi la promoción de la @Indigeniassur sentí que era una señal y la forma de mover esta energía estancada en que nos tenia la pandemia 

 

Primera vez que me embarco en un viaje de aprendizaje a un lugar que no estaba en mi lista como destino turístico, pero si como destino de artesanía textil y en un grupo, con gente que no

conocía.

 

Gracias a este viaje y la forma cómo está estructurado el mismo, pude tener el tiempo y la pausa suficiente para meterme un poco más adentro de la superficie que uno ve como turista cualquiera.

 

Me di cuenta que si hubiera ido por mi cuenta está vivencia no hubiera sido jamás con tanta riqueza, ni habría podido sentir la cultura guatemalteca tan disponible 

 

La @rutadelhuipil organizada por Pamela Flandez tiene la fortaleza de dar a conocer y compartir directamente con las mujeres indígenas artesanas, conversar con ellas de sus vidas,  su historia, sus preocupaciones, penas, alegrías y sueños. Se dan varias de estas instancias en el viaje, poder entrar a sus casas compartir, su comida, sus formas de habitar y su trabajo. Así se enriquece nuestra vida nos acercan como personas, como mujeres. 

 

Mi pasión son los textiles y podría decir que me sumergí en ellos, en los colores, texturas, formas de hacerlos, formas de tejerlos, de bordarlos y de usarlos.  Me faltarían años para poder llegar a hacer lo mismo, pero este viaje si me acerco a conocer sus textiles, sus trajes, prendas, modo de hacerlos y modos de usarlos. Conocer las características de cada traje en cada pueblo distinto, como hablan sus bordados, como relatan sus historias. 

 

Han pasado cuatro meses ya de este viaje, pero las  sensaciones y vivencias están plasmadas en mis ojos y alojadas en mi alma. Profesionalmente  me dio el conocimiento para innovar en mi propio camino de arte y diseño 

 

Es un viaje que recomiendo totalmente porque no es solo un viaje de conocimiento cultural si no también un viaje al centro de nuestra espiritualidad y conexión humana.