Pamela
Apr 5, 2018

Santa Catarina Palopó, su huipil y el lago

2 comments

Edited: Jun 27, 2018

 

El huipil que usan las mujeres de Sta Catarina Palopó es de diferentes tonos azul y verde porque Sta. Catarina queda a orillas del lago Atitlán. Al tejerlo de estos colores la mujeres expresan la profunda relación que tienen con el lago.

 

 

Existen dos tipos diferentes de huipiles de Sta. Catarina, uno con figuras geométricas y otro con figuras de diversos animales tales como peces, venados, plantas de maíz, patos, pavos reales, mariposas, cangrejos, caballitos de mar, tortugas, buhos, plantas con flores o arañas. El geométrico tiene representaciones de estrellas, caminos, ríos, entre otros.

 

Las fajas también se tejen en telar de cintura y son un vivo testimonio de la diversa fauna del lugar. A algunas se le agregan mostacillas para que sean más vistosas.

 

 

 

 

 

Ambos se tejen en telar de cintura, sin embargo la técnica de tejido del huipil de Sta. Catarina Palopó tiene una particularidad, se teje solo con los dedos, es decir no se utiliza una bobina o guía para formar las figuras, sino que esto se hace enrollando los hilos alrededor de la urdimbre utilizando solo los dedos.

 

Una tejedora tarda 5 meses en elaborarlo, le lleva dos meses tejer la pieza del centro y un mes y medio cada una de las partes laterales. Al tejer la parte central las mujeres dejan un cuadrado donde se teje la tela lisa porque esa parte será retirada para hacer el cuello del huipil. Se pueden encontrar cuellos bordados a manos con muy diversas puntadas. Estas piezas se unen posteriormente con una sutil costura.

 

 

 

Algunas mujeres de Sta. Catarina añaden un cierre en la parte lateral o en el centro del pecho del huipil para poder amamantar a sus hijos.

 

Además del huipil y la faja las mujeres usan un corte y un tocado muy llamativo. Este consiste en una pieza rectangular relativamente larga de terciopelo en la que enrollan sus cabellos.

 

 

 

Antiguamente el huipil de Santa Catarina tambièn era color rojo, de una textura y patrones más bien cercanos a los de su vecina localidad San Antonio Palopó. El color lo obtenían de la cochinilla que se traía de México. Cuando se empezaron a usar colores industriales fue cambiando el huipil a color azul por su identificación con el lago.

Manuela es un poco rebelde y se lo puso al revés :)

 

 

 

 

 

Betina Plaza
Apr 16, 2018

Maravilloso en que telares los tejen, o son bordados sobre distintas telas?

Indigenias CL
May 11, 2018

Se teje en telar de cintura, pero dentro de las técnicas que se pueden usar con este tipo de telar, la técnica que se usa para tejer el huipil de Sta. Catarina es un poco diferente. Normalmente se usa una "bobina o lanzadera" que es un palito que para llevar los hijos de lado a lado e ir formando las figuras, pero el huipil de Sta. Catarina se teje sólo con los deditos.

Te adjunto una foto explicativa de un telar de cintura y otra de Claudia tejiendo un camino de mesa con la misma técnica.

 

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  • pamelaflandez
    Nov 28, 2018

    La familia Tzoc vive en Paxtocá, una pequeña localidad en el departamento de Totonicapán en Guatemala. Está compuesta por una madre y sus 5 hijas, todas expertas tejedoras de telar de pedal. Sus hijas nos contaban que la Sra. Juana aprendió a tejer sola. Buscaba una forma de tener ingresos para mantenerlas ya que el aporte de su esposo es escaso. Lo intentó muchas veces, tuvo que desperdiciar muchos kilos de hilo, lo intentó una y otra vez hasta que después de 2 años de prueba y error logró conseguir la calidad que tienen hoy sus tejidos. Con ellos elaboran rebozos y ponchitos de algodón que, con los años y estudiando la paleta de colores, han conseguido unas combinaciones de colores increíbles de la que está muy orgullosas. Cuando las conocimos decidimos ofrecer sus productos como los tejidos de la Familia Cua, porque ese es el apellido de las 5 hijas. Con el tiempo nos dimos cuenta que la madre era el sostén de la familia, se había encargado de heredarle su conocimiento a todas sus hijas y nosotras le estábamos dando todo le crédito a su esposo al nombrarlas con ese apellido. Fue ahí cuando decidimos cambiarles de nombre y hoy llevan el de la Sra. Juana: Los tejidos de la familia Tzoc :) Con ellas trabajamos desde hace 2 años. Las conocimos en el mercado de Chichicastenango y muy rápidamente nos invitaron a su casa-taller en Paxtocá para documentar cómo elaboran sus tejidos. Su taller es grande porque tienen 3 telares además de todos los otros instrumentos que utilizan para la confección. Recordemos que para confeccionarlos utilizan 5 procesos diferentes, es decir necesitan 5 aparatos diferentes aparte de los 3 telares. De hecho, una de las grandes dificultades que tienen las mujeres que tejen con este tipo de telar es que además del alto precio necesitan un espacio grande para ubicarlo ya que mide cerca de 2 metros de ancho por dos de alto y 3 de profundidad. El primer proceso que deben ejecutar para elaborar sus tejidos es devanar los hilos y consiste en traspasar los hilos desde un rollo grande a otros pequeños hechos con tubos de PVC. Esto lo hacen para que sea más fácil manipular la amplia gama de colores que necesitan. El aparato que usan lo hicieron ellas mismas con la rueda de una bicicleta. En la foto pueden ver a Doña Juana trabajando en la bici. Para el segundo proceso tienen una especie de caballete también hecho artesanalmente en el que hay una fila de clavos donde se colocan los tubos de PVC con el hilo recientemente devanado. El orden en el que se coloquen los hilos corresponde al orden del que se obtendrán los tejidos. Una vez ordenados, se colocan los hilos en una estructura grande que servirá para crear la trama. De esos mismos hilos se tomará una gran parte para formar la urdimbre. Posteriormente viene un proceso que se llama “rastrillado”. Consiste en volver a separar los hilos en el orden correcto ya que después proceso anterior se habían mezclado. Finalmente se despliega la trama en el telar para comenzar a tejer. Tejer en un telar de pedal no sólo requiere de fuerza y concentración, también se necesita coordinación motora de parte de la tejedora que debe tejer utilizando sus manos y pies al mismo tiempo. Una vez tejida la tela se hacen las terminaciones que consiste en un tejido elaborado con nudos. Este es el trabajo de la hija menor de la familia. Ella sueña con tejer en telar de pedal tal como lo hacen sus hermanas, pero sus piernas son demasiado cortas para alcanzar los pedales, así es que tendrá que esperar unos años y tener paciencia para formar parte de este proceso de la elaboración de los tejidos de la familia Tzoc.
  • pamelaflandez
    Oct 15

    La Ruta del Huipil es un viaje a Guatemala en el que visitaremos a las bordadoras y tejedoras en telar de cintura que forman parte del proyecto IndiGenias. La visita contempla encuentros en sus respectivos talleres o casas ubicadas en diferentes localidades a orillas del lago Atitlán donde ellas nos mostraran su mundo, contarán historias de sus tejidos y harán demostraciones de cómo confeccionan sus huipiles. El lago Atitlán es mágico. Ha sido durante siglos fuente de inspiración de bordadoras y tejedoras indígenas de los pueblos tz'utujil y caqchiquel quienes para llevarlo siempre consigo han decidido representar algún aspecto de él en sus huipiles. Uno de los embarcaderos de Sta. Cruz la Laguna Nuestro viaje comienza en Antigua. Apenas aterricemos en el Aeropuerto Internacional La Aurora, un transporte privado nos pasará a recoger y nos llevará a una de las ciudades más bellas del mundo. Antigua es una ciudad rodeada de volcanes que aún conserva en la arquitectura colonial de antaño. Está ubicada a una hora de Ciudad de Guatemala, por lo que tendremos durante nuestro viaje dos veces la oportunidad de visitarla, durante nuestra ida al lago Atitlán y de regreso al aeropuerto. La primera noche nos espera una cena de bienvenida y una agradable hotel para descansar y reponernos del largo vuelo. El último día de la ruta también alojaremos en Antigua pero esta vez tendrán todo el día para recorrerla debido a que será el día libre, por supuesto les daremos sugerencias de los lugares que pueden conocer en Antigua. Al próximo día temprano nos transportarán al lago Atitlán, lugar en el que se encuentran trece pueblos diferentes, cada uno con su propio huipil. Atitlán proviene de las voces náhuatl Atl (agua) y titlán (entre), es decir “entre aguas” ¿Porqué “entre aguas”? Porque además de las aguas que cubren los 18 km de extensión del lago existen cuatro afluentes, los ríos Panajachel, Quiskab, San Buenaventura y Cascada, todos ubicados en la parte norte del lago. De ese mismo lado, se encuentran los volcanes San Pedro (3020 m de altura), el Atitlán (3537 m) y el Tolimán (3158 m) que embellecen la vista al lago creando la panorámica perfecta. Un lugar fascinante para observar esta vista panorámica es San Marcos La Laguna, por eso lo hemos escogido como centro de operaciones de nuestra ruta. San Marcos tiene una ubicación estratégica que nos permite viajar a diferentes localidades al otro lado del lago y volver en el mismo día. Estaremos alojando 5 noches en el mismo hotel en San Marcos, lo que hace nuestra estancia mucho más cómoda. Embarcadero de San Marcos La Laguna Los poblados que visitaremos a orillas del lago Atitlán son Santiago Atitlán, San Juan la Laguna, Panajachel, Santa Catarina y San Antonio Palopó. El viaje a cualquiera de estas localidades, ya sea en barco o por tierra dura máximo 30 minutos lo que nos permite estar en el mismo hotel donde podremos dejar nuestro equipaje. Todos los viajes que hagamos por tierra se harán en una trasporte privado. Este majestuoso escenario no sólo ha albergado a las 13 comunidades ubicadas a sus orillas, sino también a una enorme diversidad de especies de aves que las mujeres durante siglos han bordado en sus trajes tradicionales. En Santiago Atitlán, por ejemplo, el huipil de la mujer adulta tiene cerca de 400 pájaros bordados, en el caso del hombre los pájaros decoran no sólo la camisa sino también el pantalón. El viaje a Santiago Atitlán se hará en barco. Allá visitaremos a la familia De Pablo, ellos elaboran colectivamente sus textiles, unos tejen en telar de cintura, otros dibujan, otros se dedican a la selección de color y finalmente otros bordan. Con ellos, además de conocer la historia de su huipil, haremos una actividad práctica donde bordaremos uno de sus maravillosos pájaros. San Antonio Palopó y Santa Catarina Palopó se encuentran a 10 minutos por tierra entre sí, así es que ese día aprovecharemos de visitar los dos lugares. En San Antonio existe una Iglesia con vista al lago maravillosa que tendremos la oportunidad de visitar, continuaremos a Santa Catarina donde nos espera la Sra. Catarina Nimacachi y su hija quienes darán un paseo por Sta. Catarina para conocer los murales con la iconografía del huipil de Sta. Catarina, posteriormente iremos a su casa donde nos harán una demostración del tejido en telar de cintura tradicional de su comunidad. Sra. Catarina Nimacachi y su familia El domingo viajaremos a Chichicastenango, al mercado textil más antiguo de Mesoamérica. Allá nos espera la Sra. Juanita González Chinol, bordadora maya-quiché y vendedora ambulante quien nos mostrará los rincones más escondidos de este mercado. Visitaremos el centro ceremonial maya Pascual Abaj, la iglesia Santo Tomas, el mercado municipal de frutas, la capilla del Calvario, la fábrica de máscaras y finalmente podrán comprar los más bellos bordados y tejidos que te puedes imaginar en el mercado textil de Chichicastenango. Para llegar a San Juan la Laguna también atravesaremos el lago Atitlán en barco. San Juan es el único pueblo a orillas del lago donde las mujeres aún elaboran ellas mismas los materiales con los que hacen sus huipiles. Allí visitaremos a las compañeras de la cooperativa textil Ixoq Ajkeem quienes harán una demostración de teñido con tintes naturales e hilado de algodón vegetal que ellas cultivan en sus hogares. Para nosotras como organizadoras de La Ruta del Huipil es sumamente importante generar un ingreso económico para las bordadoras y tejedoras a través de estos viajes. Queremos que sepan que dentro de los costos de organización del viaje están contemplado un pago significativo por invitarnos a compartir sus saberes en la intimidad de sus talleres o casas. Las y los invitamos con mucho cariño a formar parte de La Ruta del Huipil
  • pamelaflandez
    Oct 31, 2018

    Skinal Nichimetik es una cooperativa textil de mujeres tzeltales ubicada en Pueblo Nuevo Sitalá, en los Altos de Chiapas, México. Su nombre significa "Tierra de flores". Las flores son un símbolo de belleza para la mujer tzeltal y es por eso que ellas las eligieron como motivo para usar en su traje tradicional. Pueblo Nuevo Sitalá tiene cerca de 300 habitantes y está ubicado a tan sólo 90 km de San Cristóbal de las Casas, sin embargo sus habitantes necesitan cerca de 7 horas para desplazarse debido a lo aislado que se encuentra y que el trayecto es de terracería. La mayoría de los hombres son campesinos temporeros que trabajan en la milpa o en la cosecha de café. Las mujeres se dedican al cuidado de su huerta, animales (en el caso de tenerlos) y a los quehaceres del hogar, por lo que para ellas una de las pocas maneras de ganar dinero es el bordado. La cooperativa está conformada por aproximadamente 15 mujeres y existe desde hace 10 años por iniciativa de un grupo de religiosos bautistas quienes intercedieron para que las mujeres pudieran adquirir un terreno a un precio muy módico y les ayudaron a construir las instalaciones. De esta forma, las mujeres se convirtieron en propietarias del terreno, lo que rara vez ocurre en la comunidad ya que las hijas mujeres no tienen derecho a heredar como los hijos hombres. Debido a la violencia machista que viven estas mujeres, se ha tornado muy difícil la gestión de la cooperativa. Las mujeres que participan activamente en la organización de una cooperativa, es decir que se alejan de los roles comunitarios tradicionales, son frecuentemente blanco de ataques que ponen en riesgo su integridad física, sicológica, así como su reputación. Ser dirigente de una cooperativa implica tiempo y valentía para enfrentar los ataques, por lo que muchas mujeres terminan alejándose ya que en estas condiciones las cooperativas difícilmente llegan a generar frutos. Aunque sigue siendo reducido el número de mujeres que se han organizado en cooperativas, éstas aminoran los efectos de la explotación económica y mantienen vivas las tradiciones de los antiguos. A las bordadoras de Skinal Nichimetik les debemos mucho. Ellas fueron el primer grupo con el que empezamos a trabajar en IndiGenias. Ellas nos mostraron el camino a seguir, la forma en la que teníamos que trabajar y el papel que debíamos jugar en esta relación. Nos dijeron específicamente qué es lo que debíamos hacer y aquí se los contamos… En mayo de 2015 Pamela, fundadora de IndiGenias viajó a los Altos de Chiapas a reunirse con las mujeres de la cooperativa. A los pocos días de compartir experiencias, Pamela se sentó frente a ellas, abrió su computadora y les mostró fotos de sus amigas. Pamela: Mira está es María, toma unas fotos preciosas. Bene trabaja en una empresa y se decida a desarrollar productos, Nati es diseñadora de vestuario, a la Caro le encanta escribir. Y así fue como salió la pregunta y sobre todo la respuesta del millón. Pamela: ¿Qué podemos hacer nosotras por ustedes? Con mucha seguridad la Sra Petrona (en la foto al fondo) levanta su mano y responde: VENDER Eso es lo que necesitamos. Nosotras podemos bordar en nuestros ratos libre, mientras los niños van a escuela, después de cuidar a nuestros animales y la huerta, pero no podemos viajar a otras ciudades a vender porque la más cercana está a 7 horas. Sus deseos son órdenes. Y así fue como se gestó IndiGenias. Las integrantes de la cooperativa elaboran una tira bordada de un metro 20 cm. de largo por 10 cm de ancho con flores bordadas en punto cruz diminuto. Necesitan aproximadamente 6 semanas para bordar cada tira. Con estas tiras bordadas producen estuchen de 3 tamaños diferentes. En Chiapas existe un gran número de ONGs asesorando e intentando profesionalizar a las cooperativas de artesanas. Las mujeres nos contaron que aun cuando ellas logran vender algunos de sus productos por medio de este tipo de organizaciones, deben esperar hasta 8 meses para recibir un pago justo por sus trabajos. Esto nos hizo pensar que en IndiGenias la concesión no podía ser nuestra forma de trabajo. Las mujeres de la cooperativa también nos enseñaron que debemos ser nosotras las que corramos el riesgo. Ellas ya hacen un gran esfuerzo para sacar adelante la producción de sus bordados, nosotras no sólo debemos comprarles al contado sus productos, sino también hacer pagos adelantados en los casos que la continuidad de la elaboración de los textiles esté en juego. Gracias Skinal Nichimetik, sin ustedes Indigenias no sería.